Camila Montserrat Oviedo Maldonado
Brigadier Litoral
(ex alumno del Liceo María Auxiliadora de Punta Arenas.)
 

Lo que siempre quise fue pertenecer a las Fuerzas Armadas, y desarrollarme plenamente como Oficial y mujer en ella, una vez que salí del colegio fue la oportunidad de postular a la Armada , donde entraban por primera vez las mujeres; y aquí estoy cumpliendo mí sueño. Desde el principio fue un cambio totalmente difícil, no me podía imaginar la vida lejos de mis padres y de mi ciudad, pero en el momento en que tomé la decisión de entrar a la Escuela , asumí que ya dejaba mi hogar en Punta Arenas, mis amigos y mi estilo de vida. Siempre estuve muy segura de lo que estaba haciendo, y eso fue lo que me ayudó a superar la distancia que me separaría de mi familia y la incertidumbre de no saber lo que vendría en mi vida de Escuela; y por otro lado el apoyo incondicional de mis apoderados que han sido parte fundamental en mi proceso en al Escuela. Mis papas desde un principio me apoyaron en esta decisión; el hecho de que mi papá pertenezca a una rama de las FFAA y las vivencias que he tenido por ello, me hicieron visualizar el sacrificio y las recompensas de una vida militar.

A pesar de lo poco que llevo de Escuela, ha sido un proceso muy enriquecedor y satisfactorio como persona y como cadete femenina, ya que tanto yo como mis compañeras, hemos sentido el afecto y apoyo de muchas personas, que de alguna u otra manera se sienten identificados y orgullosos con nuestro ingreso a la Armada. Además de esto, he tenido la oportunidad de dar a conocer mi experiencia en varias entrevistas como cadete de la 1ª generación de mujeres en la Armada , lo que me ha dado una visión más amplia de lo que estoy haciendo por la sociedad y por mi vocación de marino.

Mi primer embarco fue en el Transporte AP “Aquiles”, y sin duda fue totalmente motivador. Fue entretenido compartir con mis amigos y compañeros de curso, nuevos conocimientos, experiencias y vivencias dentro de este buque. Lo más importante es que pude aplicar los conocimientos que había aprendido en la Escuela , estando en el mismo buque viendo como se realizaban las maniobras.

Dentro de la Escuela estamos durante todo el día realizando actividades con las mismas personas, que en un principio son desconocidos, pero que inmediatamente se transforman en amigos; que te apoyan en tus bajones y que comparten tus alegrías. Esto hace que la camaradería sea algo importantísimo en la vida de un cadete naval, y en mi caso es fundamental para mi formación como persona. En la parte deportiva, la Escuela me da una formación muy completa para que me pueda desarrollar como deportista; gracias a esto he notado un gran cambio en mi condición física y una motivación para superarme.

Para mí siempre ha sido importante mi futuro profesional, y estando aquí en la Escuela sé que tendré un desarrollo íntegro como persona y futura Oficial. Todos los valores que me entrega día a día la Escuela , no los encontraré en otro lugar.