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En
el viejo bitácora de tu vida descuella
como un islote de oro en un mar de esmeralda,
una página de sangre que al leerla, una huella
de dolor y de espanto deja sobre las almas.
Una
triste mañana, casi igual a otros días
la muerte desató un sediento fantasma
hacia cinco cadetes que en las aguas sombrías
fueron hechos pedazos por las aspas del “Casma”.
Se
estremeció la patria y engalanó la historia
porque cinco hijos tuyos subieron a su altar,
al cubrirse de sangre se cubrieron de gloria
pues vivieron la muerte de los hombres de mar.
En
tus días actuales somos más de trescientos
los que junto a tus muros entonamos tu himno,
y tus notas marciales, en las alas de viento
van a herir los oídos de los marinos muertos.
Como
Dios en su altar, en nuestras almas mora
cual luminosa tea que nos muestra el camino
para que así vayamos nosotros de ahora
por las sendas gloriosas de los viejos marinos.
¿
Tu muerte?.. el día no vendrá de tu último
arrebol
pues antes debería morir la patria mía,
y eso … eso jamás, tu sabes que tendría
para que CHILE muera, morir antes el Sol…
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